Wednesday, October 7, 2009

Antes que me olvide...

Hace un tiempo ya, mi maestro Edgar O'Hara nos compartió un poema de Javier Heraud que he estado buscando hace rato. ¡Finalmente lo encontré! Las pequeñas joyas de la poesía hay que guarldarlas bien:

Arte Poética

En verdad, en verdad hablando,
la poesía es un trabajo difícil
que se pierde o se gana
al compás de los años otoñales.

(Cuando uno es joven
y las flores que caen no se recogen
uno escribe y escribe entre las noches,
y a veces se llenan cientos y cientos
de cuartillas inservibles.
Uno puede alardear y decir
“yo escribo y no corrijo,
los poemas salen de mi mano
como la primavera que derrumbaron
los viejos cipreses de mi calle”)
Pero conforme pasa el tiempo
y los años se filtran entre las sienes,
la poesía se va haciendo
trabajo de alfarero,
arcilla que se cuece entre las manos,
arcilla que moldean fuegos rápidos.

Y la poesía es
un relámpago maravilloso,
una lluvia de palabras silenciosas,
un bosque de latidos y esperanzas,
el canto de los pueblos oprimidos,
el nuevo canto de los pueblos liberados.

Y la poesía es entonces,
el amor, la muerte,
la redención del hombre.

~Javier Heraud

Thursday, September 10, 2009

Lo que nos dice el Sr. Arçipreste de Fita sobre los malentendidos en la comunicación

¡Ay, de las cosas que uno dice y cómo pueden ser malinterpretadas! No sé decirlo bien yo, así que dejaré esta vez que el buen Arçipreste de Fita (Juan Ruiz) nos lo diga en este pequeño segmento de su libro:

(Aquí fabla de cómo todo ome entre los sus cuydados se deve alegrar: et de la disputación que los griegos et los romanos en uno ovieron.)

[...]

Entiende bien mis dichos, e piensa la sentençia,
non me contesca contigo como al doctor de Greçia
con 'l rivaldo romano e con su poca sabiençia,
quando demandó Roma a Greçia la sçiencia.

Ansí fuer, que romanos las leyes non avíen,
fueron las demandar a griegos que las teníen;
respondieron los griegos, que non los meresçíen,
nin las podrían entender, pues que tan poco sabíen.

Pero si las queríen para por ellas usar,
que ante les convenía con sus sabios disputar,
por ver si las entendíen, e meresçían levar:
esta respuesta fermosa daban por se escusar.

Respondieron romanos, que los plasía de grado;
para la disputaçión pusieron pleyto firmado:
mas porque non entendíen el lenguaje non usado,
que disputasen por señas, por señas de letrado.

Pusieron día sabido todos por contender,
fueron romanos en coyta, non sabían qué se faser,
porque non eran letrados, nin podrían entender
a los griegos doctores, nin al su mucho saber.

Estando en su coyta dixo un çibdadano,
que tomasen un ribaldo, un bellaco romano,
segund Dios le demostrase faser señas con la mano,
que tales las fisiese: fueles consejo sano.

Fueron a un bellaco muy grand et muy ardid:
dixiéronle: «Nos avemos con griegos nuestra convid'
»para disputar por señas: lo que tú quisieres pid',
»et nos dártelo hemos, escúsanos d'esta lid.»

Vistiéronlo muy bien paños de grand valía,
como si fuese doctor en la filosofía;
subió en alta cátedra, dixo con bavoquía;
«D'oy más vengan los griegos con toda su porfía.»

Vino ay un griego, doctor muy esmerado,
escogido de griegos, entre todos loado,
sobió en otra cátedra, todo el pueblo juntado,
et comenzó sus señas, como era tratado.

Levantose el griego, sosegado, de vagar,
et mostró sólo un dedo, que está çerca el pulgar;
luego se asentó en ese mismo lugar;
levantose el ribaldo, bravo, de mal pagar.

Mostró luego tres dedos contra el griego tendidos,
el polgar con otros dos, que con él son contenidos
en manera de arpón, los otros dos encogidos,
asentose el nesçio, catando sus vestidos.

Levantose el griego, tendió la palma llana,
et asentose luego con su memoria sana
levantose el bellaco con fantasía vana,
mostró puño çerrado; de porfia avía gana.

A todos los de Greçia dixo el sabio griego:
«Meresçen los romanos las leyes, yo non gelas niego.»
Levantáronse todos con pas e con sosiego;
grand honra ovo Roma por un vil andariego.

Preguntaron al griego, qué fue lo que dixiera
por señas al romano, e qué le respondiera
dis: «Yo dixe, que es un Dios: el romano dixo, que era verdad,
»uno et tres personas, e tal señal fesiera.

»Yo dixe, que era todo a la su voluntad;
»respondió, que en su poder teníe el mundo, et dis
»desque vi, que entendíen, e creíen la Trinidad,
»entendí que meresçíen de leyes çertenidad.»

Preguntaron al bellaco, quál fuera su antojo.
Dis': «Díxome, que con su dedo me quebrantaría el ojo,
»d'esto ove grand pesar, e tomé grand enojo,
»et respondile con saña, con ira e con cordojo:

»que yo l' quebrantaría ante todas las gentes
»con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes.
»Díxom' luego após esto, que le parase mientes,
»que me daría grand palmada en los oídos retinientes.

»Yo l' respondí, que l' daría una tal puñada,
»que en tiempo de su vida nunca la vies' vengada;
»desque vio la pelea teníe mal aparejada,
»dexos' de amenasar do non gelo presçian nada.»

-Juan Ruiz

Monday, August 17, 2009

Tres mujeres, tres estilos, una voz: análisis de tres poemas con un tema en común y abundantes diferencias y similitudes

Juana de Ibarborou, Alfonsina Storni y Rosario Castellanos comunican sentimientos similares de formas distintas en su poesía. Es interesante ver las similitudes y las diferencias entre sus poemas y cómo expresan sus ideas y sus sentimientos. Por ejemplo, Ibarborou se expresa con brevedad y Storni va en más detalle y volumen, mientras que Rosario Castellanos utiliza alusiones literarias para lectores bien familiarizados con la literatura. Aun así, comparten frustraciones y anhelos comunes. Estas tres mujeres tienen un sentimiento común de protesta, infelicidad y deseo de cambio, pero lo expresan de maneras distintas.

“¡Mujer!” de Juana de Ibarborou es breve y se caracteriza por un deseo profundo de tener las libertades que tienen los hombres. Obviamente, el poema está influenciado por la época y el lugar donde Ibarborou vivía. América Latina a principios del siglo pasado era una sociedad mucho más machista que hoy. Ibarborou, siendo una mujer de letras, entendía mucho mejor su situación; es decir, estaba mucho más conciente de lo que le pasaba a las mujeres de la época y las libertades que perdían por culpa de la sociedad ignorante. Los versos de Ibarborou son estructuralmente perfectos, pero lo que importa más es el mensaje que comunican:

Si yo fuera hombre, qué hartazgo de luna,

¡De sombra y silencio me había de dar!

Ya en los dos primeros versos podemos ver un gran deseo reprimido de ser hombre que suelta y es expresado mediante una hipérbole: “que hartazgo de luna,” lo cual significa mucho, por el tamaño de la luna y connota una sentimiento de satisfacer en grandes cantidades, debido a la palabra hartazgo, que viene a significar algo como gula. En este poema la voz poética es muy fuerte, pero no hay un objeto deseado, por ejemplo un hombre que la voz poética desee o del cual se queje. Más bien la voz poética busca una transformación de sí misma y explora las posibilidades de ser transformada en un objeto masculino. Esta transformación, sin embargo, para los lectores del siglo veintiuno es algo idealizada, ya que el hombre no puede escapar tan fácilmente de sus responsabilidades y no puede llevar una vida tan irresponsable y aventurera como la que describe la voz poética.

Después de este deseo extremadamente idealizado, pasamos a una explicación más detallada de este deseo de ser hombre. de La segunda estrofa del poema expande y explica el deseo de la voz poética:

Si yo fuera hombre, qué extraño, qué loco


¡Tenaz vagabundo que había de ser!

¡Amigo de todos los largos caminos

que invitan a ir lejos para no volver!

Las aspiraciones de la voz poética, probablemente la misma Juana de Ibarborou, son extremadamente idealizada aquí, ya que busca una transformación extremadamente irresponsable de sí misma. Por ejemplo, decir que uno desea ser hombre para tomar caminos y no volver tiene resonancia a historias de hombres que han dejado a sus mujeres y a sus hijos, sus trabajos, sus sociedades, sus patrias y sus responsabilidades de maneras irresponsables. También, la metáfora “tenaz vagabundo” reivindica esta noción desequilibrada de libertinaje e irresponsabilidad que desea el hablante poético.

Los dos últimos versos terminan el poema de forma circular, es decir, vuelven a ese deseo intenso que introduce la voz poética al comienzo del poema:

Cuando así me acosan ansias andariegas

¡Qué pena tan honda me da ser mujer!

Estos dos últimos versos no sólo terminan el poema de una forma circular, sino que muestran la frustración inicial que lleva al deseo reprimido de la voz poética. Entonces, el poema es más de carácter lírico, ya que muestra admiración por las cualidades idealizadas del género masculino, aunque este sentimiento no equivale a un objeto deseado. Alfonsina Storni provee un poema algo diferente.

Por otro lado, “Tú me quieres blanca” de Alfonsina Storni es más activo, ya que reclama a los hombres, muy justamente, que cambien su forma de ser. El poema de Alfonsina Storni es igualmente interesante, pero es más voluminoso y su forma es distinta. También, Storni va un paso más adelante y pide al hombre que tome un papel activo, que cambie. En cuanto a los aspectos técnicos del poema, aquí sí hay un objeto deseado y una voz poética bien definidos, separando de esta manera dos identidades del poema, un hombre y una mujer. En pocas palabras, Storni pide al hombre que él sea casto sexualmente, si desea que ella sea casta y pura sexualmente.

El mensaje que da Storni es uno de protesta y descontento hacia su condición, pero también pide al hombre que tome un papel activo y que cambie sus expectativas o que cambie su forma de ser. El poema está dividido en tres segmentos. En el primer segmento, la voz poética se refiere a las cualidades que el objeto deseado pide de ella. La segunda parte se dedica a describir las cualidades del objeto deseado, del hombre que se menciona en el poema. La tercera parte da una resolución al problema planteado en las dos partes anteriores. Las ideas en el poema fluyen muy bien, y cada una de las tres partes está en orden perfecto.

La primera parte da una serie de metáforas para la pureza:

Tú me quieres alba;

me quieres de espumas;

Que sea azucena,

sobre todas, casta.

De perfume tenue.

Corola cerrada.

Ni un rayo de luna

filtrado me haya

ni una margarita

mi se diga hermana;

tú me quieres blanca;

tú me quieres nívea;

tú me quieres casta.

En estos versos, la voz poética se refiere al objeto deseado del poema con un tono familiar, lo trata de tú. Seguido viene una serie de metáforas para la pureza, adjetivos y sustantivos que conllevan pureza o blancura: alba, espumas, azucena, casta, luna, margarita, blanca y nívea. Éstas son referencias directas a la pureza o virginidad de la mujer, probablemente en el sentido sexual, ya que más adelante en el poema, la voz poética hace un contraste entres estas expectativas irreales e injustas del objeto deseado con su propia sexualidad lasciva, usando términos explícitos como “alcobas” y “carne” .

Es después de esta primera estrofa que el poema comienza a tomar una dirección distinta y reprende al objeto deseado por su actitud y propone un cambio de carácter por parte del hombre, del objeto deseado:

Tú que hubiste todas

las copas a mano,

de frutos y mieles

los labios morados.

La serie de reprimendas que presenta la voz poética es muy larga, pero también presenta una solución a la disparidad entre las expectativas de pureza sexual entre ambos sexos. “Frutos y mieles” no tiene una connotación buena aquí, ya que se refiere a los placeres sexuales que el hombre ha tenido, placeres probablemente impuros. También hay un uso del color morado, el cual connota sangre, pasión, una sexualidad ardiente. La voz poética toma un giro leve y comienza a dar la posible solución al objeto deseado. Ésta es la tercera parte del poema:

Huye hacia los bosques;

vete a la montaña;

límpiate la boca;

Aquí se hace un uso de la naturaleza como un lugar de purificación espiritual. Todas estas exigencias, aunque terriblemente idealizadas, se hacen para que el objeto deseado, el hombre impuro, cambie espiritualmente, mostrando así que la sexualidad no es algo completamente físico, animal, sino una cualidad espiritual que debe ser respetada:

Y cuando las carnes

te sean tornadas,

y cuando hayas puesto

en ellas el alma,

que por las alcobas

se quedó enredada,

entonces, buen hombre,

preténdeme blanca,

preténdeme nívea,

preténdeme casta.

De esta manera, Storni provee una solución al problema que plantea al inicio: si el hombre pide castidad a la mujer, él mismo tiene que ser casto. Storni es muy generosa en su solución, ya que si el hombre pierde su castidad, tiene la alternativa de ganarla nuevamente. Estas dos poetisas, Storni e Ibarborou, son casi de la misma época y la misma área geográfica. Por otro lado, Rosario Castellanos, es una poetisa de tono postmoderno, por lo tanto su poesía es distinta a la de Juana de Ibarborou y Alfonsina Storni.

En “Meditación en el umbral,” Rosario Castellanos nos presenta con un poema distinto. En el poema, Castellanos se enfoca más en los resultados de la opresión a las mujeres y el daño psicológico que sufren a causa de la opresión. En el poema se hace alusión a figuras literarias femeninas pertinentes al mensaje que comunica. Éste poema es más complejo ya que las alusiones que hace traen una serie de imágenes a la mente del lector y la lectora literatos, aunque hay que reconocer que no tiene la misma elegancia estructural de “¡Mujer!” y “Tú me quieres blanca”, porque “Meditación en el umbral” es un poema de verso libre:

No, no es la solución

Tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi

Ni apurar el arsénico de Madame Bovary

Todo el poema está compuesto de una serie de alusiones a mujeres reales y ficticias, las cuales tuvieron vidas trágicas. Por ejemplo Madame Bovary fue una mujer que cometió suicido ingiriendo arsénico. De la misma manera, el personaje de Ana de Tolstoi cometió suicidio tirándose al frente de un tren. Castellanos no da una solución concreta al problema de la mujer, sino que plantea el problema y desea una solución:

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

Hasta nuestros tiempos, el tema de la opresión de la mujer ha sido universal. No hay sociedad en la que los imbéciles de turno no hayan maltratado a las mujeres, sus hermanas, su madres…

Las tres poetisas que se han estudiado aquí son muy distintas—y a veces muy similares—en su estilo. Sin embargo, la voz poética quintesencial en los tres poemas es la misma: una mujer descontenta. Ésa misma mujer que sufre en silencio en cada hogar, pero que no puede cambiar de las cosas a la velocidad que quiere. Estos poemas son tristes, muy tristes, porque representan los sentimientos de muchas mujeres. La poesía es la voz humana, muchas veces una voz triste, una que se lamenta. Son pocos los poemas que sólo contemplen la alegría, y esos que sólo contemplan la alegría son generalmente aburridos. La poesía es un agente de cambio extremadamente poderoso. Ojalá sirva para educar a los hombres ignorantes, aunque la tarea sea lenta y dura.

Saturday, July 18, 2009

La poética de Raúl Salinas


Al contemplar la obra poética de Raúl Salinas y José Montoya podemos observar varias semejanzas y, por supuesto, diferencias. Mientras que ambos poemas tienen un aire de elegía, los temas tratados en ellos, particularmente el objeto del deseo al que se refiere la voz poética en cada poema, son distintos. Por un lado, tenemos una angustia y una melancolía profunda por los lugares, los barrios, donde anduvo Salinas en su infancia y su juventud. Por otro lado, se nos presenta una elegía más tradicional, aunque por esto no se quiere decir en términos lingüísticos, sino en el tema tratado, la muerte de una persona. Ambos poemas reconstruyen algo o alguien que se ha perdido. 
            Un Trip Through the Mind Jail es, sin discrepar en nada, una obra maestra—y por maestra, substanciosa y preñada con significado. Por más que predomine el lenguaje coloquial, hay en éste una tristeza—y una ambición—de magnitud cósmica. El poema comienza con panorama extremadamente—el universo—amplio, el cual va cambiando y transfigurándose a lo largo del poema, para luego ir estrechándose en detalles más específicos de la vida y las experiencias de la voz poética. En la primera estrofa, algo gloriosa y universal, Salinas impregna su elegía con un aire de pérdida:
Neighborhood of my youth
            demolished. erased forever from
            the universe.
            You live on, captive, in the lonely
            cellblocks of my mind.

            El nivel estético aquí, en esta pequeña partícula del poema, es uno de los más altos en todo el poema. Cada verso está formado con palabras que se dirigen a una audiencia universal, y no simplemente a un grupo exclusivo, ya sea éste racial, político, cultural, lingüístico o de cualquier otra índole. Éste es, entonces, un uso muy apropiado del lenguaje más elevado, más universal. Hay varias figuras poéticas, como la metáfora, extraordinariamente rica en significado, de la cárcel. En este caso, esa cárcel viene a ser la memoria humana, que mantiene cautivas las memorias de la voz poética, dándole así una especie de inmortalidad al objeto del deseo en las celdas etéreas de la mente. El resto del poema tiene un dinámica espacial, conceptual y geométrica extremadamente compleja.
            La añadidura del estribilloNeighborhood” es casi como un eje en cada estrofa, alrededor del cual gira cada una de ellas y todo el poema. Siendo el barrio el concepto central del poema, es de esperar que también sea el centro sintáctico y pragmático del poema. Tratándose de una elegía, es también natural que exista esta invocación o apóstrofe. Visto de un ángulo distinto, el poeta también está creando un poema narrativo, que comienza desde las aventuras de su infancia, pasa por las etapas de corrupción—siempre regresando al centro, el barrio—y llega al final glorioso con un sentimiento de dolor y pérdida que recuerda al lector que ésta es una elegía, la muerte del lugar y su reconstrucción o resucitación, aunque sea sólo en la memoria. El poema tiene también otros pasajes que lo hacen memorable y, probablemente, inmortal.
            Entre todas las estrofas, las que tienen el mayor clímax sentimental y quizás hasta místico, para este lector, son la primera, la octava la treceava y la catorceava. Existe en estas estrofas un aire metafísico y filosófico, que son temas que definen la buena poesía. En la octava estrofa, aunque saturada por el lenguaje coloquial, existe una elevación espiritual del poeta y una contemplación hermosa de la inmortalidad, la inmortalidad del dueño de un negocio donde la voz poética y sus amigos solían deambular:
Neighborhood of Spanish Town Café
            first grownup (13) hangout
            Andrés,
            tolerant manager, proprietor, cook
            victim of bungling baby burglars
            your loss: Fritos n’ Pepsi Colas—was our gain
            you put up with us and still survived!
            You, too, are granted immortality.

Los versos dos tres, cuatro y ocho son de singular belleza y profundidad. De estos cuatro, los tres primeros, que alaban a Andrés, tienen un lirismo cómico y, a la vez, lleno de respeto por el susodicho. Sin embargo, la corona de esta estrofa es el octavo verso que toca los límites de la metafísica y vuelve al tema central del poema: la muerte y la memoria como instrumento de inmortalización.
Llegando al final del poema, con las dos últimas estrofas, tenemos una reflexión profunda y una vuelta de la conciencia de la voz poética a la desaparición del barrio y más tarde los barrios donde esos bloques de memorias fueron formados. Este cambio de emociones vuelve al título del poema, el cual evoca un paseo por las celdas de la mente. Un paseo tiene la cualidad de acabar, ya que uno vuelve a su punto de partida, ya sea éste un lugar o una realidad concreta en el presente. El uso de las figuras poéticas en estas dos últimas estrofas es notable, ya que se presentan varias anáforas e invocaciones, dándole al poema – que ya es una elegía y una narrativa –, trazos inconfundibles de un poema épico, en el que la voz poética se refiere al estrago de sus lugares perdidos. Estamos ante una obra maestra, que no sólo posee la belleza estética requerida para que un texto sea considerado poesía sino belleza filosófica y trascendental:
i respect your having been :
my Loma of Austin
my Rose Hill of Los Angeles
my West Side of San Anto
my Quinto de Houston
my Jackson of San Jo
my Segundo of El Paso
my Barelas of Alburque
my Westside of Denver
Flats, Los Marcos, Maravilla, Calle Guadalupe,
Magnolia, Buena Vista, Mateo, La Seis, Chiquis,
El Sur, and all Chicano neighborhoods that
now exist and once existed:
            somewhere…, someone remembers…..
Pasando a otro tipo de elegía, el poema de José Montoya, El Louie, aunque muy bien escrito, no puede acercarse a la tristeza cósmica de La Loma. Sin embargo, es una elegía interesante—y algo cruda comparada a las elegías más tradicionales, por decir la de Miguel Hernández a su amigo Ramón Sijé. Este lector no ha gustado tanto de ella, en comparación al poema de Raúl Salinas, pero vale la pena ver ciertos puntos de intersección y de divergencia en ambas elegías.
En primer lugar, hay que mencionar que la diferencia más grande se halla en el objeto del deseo. Mientras que el poema de Salinas evoca a otros poemas como el de Quevedo A Roma sepultada en ruinas, El Louie evoca a elegías como la anteriormente mencionada de Miguel Hernández. Ésta en, sin duda, una diferencia muy importante. Y aunque estamos comparando a la muerte de un “lugar” con la muerte de una persona, vemos que la muerte del lugar es mucho más sacra, casi mística, que la muerte de individuo. Y es que en verdad los lugares tienen un alma propia, un alma que embarca las almas de todos aquellos que lo habitan o habitaron. Tal es el efecto de ver a un edificio viejo, que uno se siente como que ha visto una época pasada—con todas las personas que lo habitaban, como fantasmas sólo visibles con el ojo de la mente y sin embargo no menos reales—, no se diga todo un barrio que ha sido borrado para siempre del universo. Por otro lado, el individuo del que se ha habla en la elegía de Montoya no embarca dimensiones tan grandes en la memoria colectiva. No obstante, la elegía a Louie tiene cierta belleza—por más que sea eclipsada por las peculiaridades de la poesía que depende demasiado, en su estructura interna del lenguaje coloquial, las costumbres culturales e íconos populares transitorios:
Hoy enterraron al Louie.  
And San Pedro o san pinche
 
Are in for it. And those
 
Times of the forties
And the early fifties
 
Lost un vato de atolle.

            Es bello el verso y es simpático, pero no tiene esa profundidad del verso de Salinas, la exquisitez melancólica, el terrible sentimiento de pérdida y ese yo poético omnisciente que observa todo desde una lejanía física, temporal y espiritual.
            Ambos poemas tienen su belleza única, pero hay que reconocer que La Loma es una obra maestra. La verdadera piedra filosofal es el corazón del lector, y este lector ha amado el poema de Salinas y no tanto el de Montoya. La teoría literaria va tan solo hasta cierto punto y no más: puede servir para hacer un análisis estructural y temático del texto, pero lo que de verdad importa es lo que el lector siente al leer el poema. Tal como un amor a primera vista, la primera lectura de La Loma me ha dejado asombrado, queriendo leer otra vez. Sólo puedo decir buenas cosas de este poema tan lindo, mientras que al de Montoya si lo puedo criticar un poco. En cierta forma, Salinas me recuerda a Walt Whitman por su voz poética omnipotente, omnisciente y omnipresente. Lamento que haya ido al reino del más allá mientras escribía yo este ensayo. Quizás ahora, desde el más allá recordará su trayectoria por esta tierra, ya no en celdas solitarias de la memoria sino en libertad absoluta. 

The Great Don Francisco de Quevedo

Don Francisco de Quevedo and Villegas was born in Madrid, in 1580, and died in Villa Nueva de los Infantes in 1645. A contemporary of Cervantes, Quevedo was very witty and had a very, very, sharp tongue. He was often involved in polemical fights with his fellow poets Luis de Góngora and Lope de Vega, fights in which literature—particularly sonnets—was the primary weapon. These sonnets are often insulting and degrading and very funny—a highly recommended reading!

Quevedo was lame and walked with a cane; he always wore round glasses and had a mighty fist in fights.  He was a theologian, an extremely well read and educated man. In his youth, he studied philosophy and classical languages, and then he went on to earn his doctorate degree. It is suspected that he killed somebody and fled to Italy for some time, but others claim that he went to Italy with his protector, a duke, for a business trip. He wrote several volumes of prose and poetry, including but not limited to: El buscón (the scoundrel), Los sueños (visions),  “Cartas del caballero de la tenaza” and Poemas a Lisi (poems to Lisi). 

Don Francisco is particularly interesting because he could go from the extreme of “vulgarity” to the extreme of divinity, which is very amusing. You can read him and laugh—with some of his “vulgar” texts—and then enter in a deep state of meditation when you read his metaphysical poems.

In case you are interested in comparing, it is know that Lord Byron was a reader of Quevedo and even wrote a poem called “The Vision of Judgment,” in which he takes the pen name “Quevedo redivivus,” meaning Quevedo Revived. [Perhaps] this sympathy toward Quevedo was born out of their lameness and their tormented souls.

The text we read in class is the following; you can find it in his book Visions, under the section called “Sueño del infierno” (perhaps translated as “The Vision of Hell”):

 

[Quevedo, here, is in hell seeing how “el diablo” punishes two hidalgos (= hijo de algo {son of something or someone})]

 

-¿Qué es esto? -dije; cuando veo dos hombres dando voces en un alto, muy bien vestidos con calzas atacadas. El uno con capa y gorra, puños como cuellos y cuellos como calzas. El otro traía valones y un pergamino en las manos, y a cada palabra que hablaban se hundían siete o ocho mil diablos de risa, y ellos se enojaban más. Llegueme más cerca por oírlos y oí al del pergamino, que a la cuenta era hidalgo, que decía:

-Pues si mi padre se decía tal cual, y soy nieto de Esteban cuales y tales, y ha habido en mi linaje trece capitanes valerosísimos y de parte de mi madre doña Rodriga diciendo de cinco catedráticos, los más doctos del mundo, ¿cómo me puedo haber condenado? ¡Y tengo mi ejecutoria, y soy libre de todo y no debo pagar pecho!

-Pues pagad espalda -dijo un diablo; y diole luego cuatro palos en ellas que le derribó de la cuesta, y luego le dijo:

-Acabaos de desengañar que el que desciende del Cid, de Bernardo y de Gofredo y no es como ellos, sino vicioso como vos, ese tal más destruye el linaje que lo hereda. Toda la sangre, hidalguillo, es colorada, y parecedlo en las costumbres, y entonces creeré que descendéis del docto cuando lo fueras o procuraras serlo, y si no, vuestra nobleza será mentira breve en cuanto durare la vida, que en la chancillería del infierno arrúgase el pergamino y consúmense las letras, y el que en el mundo es virtuoso, ese es el hidalgo, y la virtud es la ejecutoria que acá respetamos, pues aunque descienda de hombres viles y bajos, como él con divinas costumbres se haga digno de imitación, se hace noble a sí y hace linaje para otros. Reímonos acá de ver lo que ultrajáis a los villanos, moros y judíos, como si en estos no cupieran las virtudes que vosotros despreciáis. Tres cosas son las que hacen ridículos a los hombres: la primera la nobleza, la segunda la honra y la tercera la valentía; pues es cierto que os contentáis con que hayan tenido vuestros padres virtud y nobleza para decir que la tenéis vosotros, siendo inútil parto del mundo. Acierta a tener muchas letras el hijo del labrador, es arzobispo el villano que se aplica a honestos estudios; y el caballero que desciende de buenos padres, como si hubieran ellos de gobernar el cargo que les dan, quieren (ved qué ciegos) que les valga a ellos viciosos la virtud ajena de trescientos mil años, ya casi olvidada, y no quieren que el pobre se honre con la propia.


                                                                        ~Quevedo, el sueño del infierno 

Saturday, March 21, 2009

Baba Tahor Poem translated by Dr. Mehdi Nokhosteen

Original Persian:

ز دست دیده و دل هر دو فریاد

که هرچه دیده وینه دل کنه یاد

بسازم خنجری نیشش ز پولاد

زنم بردیده تا دل گرده آزاد


Translation:

Beneath the tyranny of eyes and heart I cry,

For, all the eyes see, the heart stores up:

I'll fashin me a pointed sword of steel,

Put out mine eyes, and so set free my heart

Thursday, September 4, 2008

The importance of poetry

I often think that poetry is of great importance among the subjects that humans have developed throughout their existence. In moments of despair, poetry offers comfort through the thoughts of the great masters, like Juan Ramon Jimenez, Khayyam, Basho, Baba Tahir, and the Galician Curros Enriquez.

It is usually very difficult to explain why life is the way it is, and even scientists have a hard time getting at the core of things, and their reality. Sometimes our rich array of human feelings does a great job describing reality. Indeed, the description of reality that poetry offers shows that reality can sometimes be more beautiful than fantasy. Allow me to share with you a quatrain from Omar Khayyam:

I sometimes think that never blows so red
The Rose as where some buried Caesar bled;
That every Hyacinth the Garden wears
Dropt in her Lap from some once lovely Head.

~from the quatrains of Omar Khayyam

When sadness, happiness, beauty of though, and verbal beauty come together, poetry is produced. Poetry is much as an accomplishment for society as mathematics and engineering are.