Monday, August 17, 2009

Tres mujeres, tres estilos, una voz: análisis de tres poemas con un tema en común y abundantes diferencias y similitudes

Juana de Ibarborou, Alfonsina Storni y Rosario Castellanos comunican sentimientos similares de formas distintas en su poesía. Es interesante ver las similitudes y las diferencias entre sus poemas y cómo expresan sus ideas y sus sentimientos. Por ejemplo, Ibarborou se expresa con brevedad y Storni va en más detalle y volumen, mientras que Rosario Castellanos utiliza alusiones literarias para lectores bien familiarizados con la literatura. Aun así, comparten frustraciones y anhelos comunes. Estas tres mujeres tienen un sentimiento común de protesta, infelicidad y deseo de cambio, pero lo expresan de maneras distintas.

“¡Mujer!” de Juana de Ibarborou es breve y se caracteriza por un deseo profundo de tener las libertades que tienen los hombres. Obviamente, el poema está influenciado por la época y el lugar donde Ibarborou vivía. América Latina a principios del siglo pasado era una sociedad mucho más machista que hoy. Ibarborou, siendo una mujer de letras, entendía mucho mejor su situación; es decir, estaba mucho más conciente de lo que le pasaba a las mujeres de la época y las libertades que perdían por culpa de la sociedad ignorante. Los versos de Ibarborou son estructuralmente perfectos, pero lo que importa más es el mensaje que comunican:

Si yo fuera hombre, qué hartazgo de luna,

¡De sombra y silencio me había de dar!

Ya en los dos primeros versos podemos ver un gran deseo reprimido de ser hombre que suelta y es expresado mediante una hipérbole: “que hartazgo de luna,” lo cual significa mucho, por el tamaño de la luna y connota una sentimiento de satisfacer en grandes cantidades, debido a la palabra hartazgo, que viene a significar algo como gula. En este poema la voz poética es muy fuerte, pero no hay un objeto deseado, por ejemplo un hombre que la voz poética desee o del cual se queje. Más bien la voz poética busca una transformación de sí misma y explora las posibilidades de ser transformada en un objeto masculino. Esta transformación, sin embargo, para los lectores del siglo veintiuno es algo idealizada, ya que el hombre no puede escapar tan fácilmente de sus responsabilidades y no puede llevar una vida tan irresponsable y aventurera como la que describe la voz poética.

Después de este deseo extremadamente idealizado, pasamos a una explicación más detallada de este deseo de ser hombre. de La segunda estrofa del poema expande y explica el deseo de la voz poética:

Si yo fuera hombre, qué extraño, qué loco


¡Tenaz vagabundo que había de ser!

¡Amigo de todos los largos caminos

que invitan a ir lejos para no volver!

Las aspiraciones de la voz poética, probablemente la misma Juana de Ibarborou, son extremadamente idealizada aquí, ya que busca una transformación extremadamente irresponsable de sí misma. Por ejemplo, decir que uno desea ser hombre para tomar caminos y no volver tiene resonancia a historias de hombres que han dejado a sus mujeres y a sus hijos, sus trabajos, sus sociedades, sus patrias y sus responsabilidades de maneras irresponsables. También, la metáfora “tenaz vagabundo” reivindica esta noción desequilibrada de libertinaje e irresponsabilidad que desea el hablante poético.

Los dos últimos versos terminan el poema de forma circular, es decir, vuelven a ese deseo intenso que introduce la voz poética al comienzo del poema:

Cuando así me acosan ansias andariegas

¡Qué pena tan honda me da ser mujer!

Estos dos últimos versos no sólo terminan el poema de una forma circular, sino que muestran la frustración inicial que lleva al deseo reprimido de la voz poética. Entonces, el poema es más de carácter lírico, ya que muestra admiración por las cualidades idealizadas del género masculino, aunque este sentimiento no equivale a un objeto deseado. Alfonsina Storni provee un poema algo diferente.

Por otro lado, “Tú me quieres blanca” de Alfonsina Storni es más activo, ya que reclama a los hombres, muy justamente, que cambien su forma de ser. El poema de Alfonsina Storni es igualmente interesante, pero es más voluminoso y su forma es distinta. También, Storni va un paso más adelante y pide al hombre que tome un papel activo, que cambie. En cuanto a los aspectos técnicos del poema, aquí sí hay un objeto deseado y una voz poética bien definidos, separando de esta manera dos identidades del poema, un hombre y una mujer. En pocas palabras, Storni pide al hombre que él sea casto sexualmente, si desea que ella sea casta y pura sexualmente.

El mensaje que da Storni es uno de protesta y descontento hacia su condición, pero también pide al hombre que tome un papel activo y que cambie sus expectativas o que cambie su forma de ser. El poema está dividido en tres segmentos. En el primer segmento, la voz poética se refiere a las cualidades que el objeto deseado pide de ella. La segunda parte se dedica a describir las cualidades del objeto deseado, del hombre que se menciona en el poema. La tercera parte da una resolución al problema planteado en las dos partes anteriores. Las ideas en el poema fluyen muy bien, y cada una de las tres partes está en orden perfecto.

La primera parte da una serie de metáforas para la pureza:

Tú me quieres alba;

me quieres de espumas;

Que sea azucena,

sobre todas, casta.

De perfume tenue.

Corola cerrada.

Ni un rayo de luna

filtrado me haya

ni una margarita

mi se diga hermana;

tú me quieres blanca;

tú me quieres nívea;

tú me quieres casta.

En estos versos, la voz poética se refiere al objeto deseado del poema con un tono familiar, lo trata de tú. Seguido viene una serie de metáforas para la pureza, adjetivos y sustantivos que conllevan pureza o blancura: alba, espumas, azucena, casta, luna, margarita, blanca y nívea. Éstas son referencias directas a la pureza o virginidad de la mujer, probablemente en el sentido sexual, ya que más adelante en el poema, la voz poética hace un contraste entres estas expectativas irreales e injustas del objeto deseado con su propia sexualidad lasciva, usando términos explícitos como “alcobas” y “carne” .

Es después de esta primera estrofa que el poema comienza a tomar una dirección distinta y reprende al objeto deseado por su actitud y propone un cambio de carácter por parte del hombre, del objeto deseado:

Tú que hubiste todas

las copas a mano,

de frutos y mieles

los labios morados.

La serie de reprimendas que presenta la voz poética es muy larga, pero también presenta una solución a la disparidad entre las expectativas de pureza sexual entre ambos sexos. “Frutos y mieles” no tiene una connotación buena aquí, ya que se refiere a los placeres sexuales que el hombre ha tenido, placeres probablemente impuros. También hay un uso del color morado, el cual connota sangre, pasión, una sexualidad ardiente. La voz poética toma un giro leve y comienza a dar la posible solución al objeto deseado. Ésta es la tercera parte del poema:

Huye hacia los bosques;

vete a la montaña;

límpiate la boca;

Aquí se hace un uso de la naturaleza como un lugar de purificación espiritual. Todas estas exigencias, aunque terriblemente idealizadas, se hacen para que el objeto deseado, el hombre impuro, cambie espiritualmente, mostrando así que la sexualidad no es algo completamente físico, animal, sino una cualidad espiritual que debe ser respetada:

Y cuando las carnes

te sean tornadas,

y cuando hayas puesto

en ellas el alma,

que por las alcobas

se quedó enredada,

entonces, buen hombre,

preténdeme blanca,

preténdeme nívea,

preténdeme casta.

De esta manera, Storni provee una solución al problema que plantea al inicio: si el hombre pide castidad a la mujer, él mismo tiene que ser casto. Storni es muy generosa en su solución, ya que si el hombre pierde su castidad, tiene la alternativa de ganarla nuevamente. Estas dos poetisas, Storni e Ibarborou, son casi de la misma época y la misma área geográfica. Por otro lado, Rosario Castellanos, es una poetisa de tono postmoderno, por lo tanto su poesía es distinta a la de Juana de Ibarborou y Alfonsina Storni.

En “Meditación en el umbral,” Rosario Castellanos nos presenta con un poema distinto. En el poema, Castellanos se enfoca más en los resultados de la opresión a las mujeres y el daño psicológico que sufren a causa de la opresión. En el poema se hace alusión a figuras literarias femeninas pertinentes al mensaje que comunica. Éste poema es más complejo ya que las alusiones que hace traen una serie de imágenes a la mente del lector y la lectora literatos, aunque hay que reconocer que no tiene la misma elegancia estructural de “¡Mujer!” y “Tú me quieres blanca”, porque “Meditación en el umbral” es un poema de verso libre:

No, no es la solución

Tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi

Ni apurar el arsénico de Madame Bovary

Todo el poema está compuesto de una serie de alusiones a mujeres reales y ficticias, las cuales tuvieron vidas trágicas. Por ejemplo Madame Bovary fue una mujer que cometió suicido ingiriendo arsénico. De la misma manera, el personaje de Ana de Tolstoi cometió suicidio tirándose al frente de un tren. Castellanos no da una solución concreta al problema de la mujer, sino que plantea el problema y desea una solución:

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

Hasta nuestros tiempos, el tema de la opresión de la mujer ha sido universal. No hay sociedad en la que los imbéciles de turno no hayan maltratado a las mujeres, sus hermanas, su madres…

Las tres poetisas que se han estudiado aquí son muy distintas—y a veces muy similares—en su estilo. Sin embargo, la voz poética quintesencial en los tres poemas es la misma: una mujer descontenta. Ésa misma mujer que sufre en silencio en cada hogar, pero que no puede cambiar de las cosas a la velocidad que quiere. Estos poemas son tristes, muy tristes, porque representan los sentimientos de muchas mujeres. La poesía es la voz humana, muchas veces una voz triste, una que se lamenta. Son pocos los poemas que sólo contemplen la alegría, y esos que sólo contemplan la alegría son generalmente aburridos. La poesía es un agente de cambio extremadamente poderoso. Ojalá sirva para educar a los hombres ignorantes, aunque la tarea sea lenta y dura.

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